La compañía Google gastará cerca de 500 millones de dólares (383 millones de euros) en la campaña para promocionar y sacar al mercado el esperado Moto X, el nuevo smartphone de Motorola Mobility, según han asegurado fuentes relacionadas con el tema al diario estadounidense The Wall Street Journal.
Expertos del sector como usuarios esperan impacientes la llegada de Moto X. A pesar de venir con Android, para Google también tendrá un gran peso en los temas de marketing. Según recoge el diario, la compañía de Mountain View invertirá cerca de 500 millones de dólares en la promoción y distribución de Moto X.
La semana pasada en un nuevo anuncio para prensa sobre el terminal Motorola aseguraba que Moto X permitirá a los usuarios personalizarlo, convirtiéndose en el primer terminal de estas características. Así los usuarios podrían elegir el color del terminal e incluso grabar inscripciones en la carcasa trasera del mismo. Además sería el primer terminal «diseñado, desarrollado y ensamblado en los EE.UU. Motorola contará con más de 2.000 nuevos empleados para la construcción de su nuevo buque insignia. En cuanto a su precio, se espera que sea comparable a sus principales competidores como el iPhone 5 de Apple, el Galaxy S4 de Samsung o el HTC One de la taiwanesa HTC.
Igualmente hará uso de una estructura de láminas de aluminio según esos rumores, lo que permitiría contar con un dispositivo especialmente ligero y resistente. El Moto X dispondrá según las filtraciones de un procesador quad-core a 1,7 GHz, 2 GB de RAM, una cámara posterior de 10 MP y una pantalla de 4,7 pulgadas y resolución 720p. El costo o precio que han publicado algunas tiendas se parece mucho con lo que sucedió con el Nexus 4, costaba precisamente unos 300 euros.
Se espera que el Motorola Moto X haga su debut el próximo jueves 1 de agosto, y será entonces cuando por fin se confirmen las especificaciones y diseño de uno de los smartphones más esperados de los últimos tiempos. Veremos si logra cumplir con las expectativas e impulsar de nuevo a una Motorola que lleva demasiado tiempo en segundo plano.
